SANTIAGO, 12 ago (Xinhua) -- El principal efecto de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a Chile es la incertidumbre que generan para sectores dependientes del mercado estadounidense, como el salmón, vinos, uvas y arándanos, entre otras industrias agroalimentarias, afirmó el experto chileno Ignacio Araya.
"El problema no es solamente el aumento del costo de acceso al mercado estadounidense, sino también la pérdida de previsibilidad", dijo a Xinhua Araya, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Normal de China Central.
El Gobierno estadounidense anunció la aplicación de una sobretasa de 12,5 por ciento para parte de las exportaciones chilenas, en el marco de una nueva ronda de medidas arancelarias que también afecta a otros países socios de Washington.
Estados Unidos acusó a Chile de no hacer lo suficiente para erradicar el trabajo forzoso, pese a que el país sudamericano asegura contar con una legislación laboral robusta y cumplir con los tratados internacionales en la materia.
"La medida plantea una tensión evidente con la lógica y los compromisos del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos (2003)", cuyo objetivo es "precisamente establecer condiciones estables de acceso a los mercados", afirmó Araya, académico de la Universidad de Chile.
A su juicio, la imposición de nuevos aranceles sobre productos que habían alcanzado una tasa cero en el marco de la negociación bilateral plantea interrogantes legítimas sobre su compatibilidad con las condiciones previamente acordadas.
Según cifras oficiales, el arancel estadounidense afecta a cerca del 40,3 por ciento del valor exportado por Chile a ese mercado, mientras que otro 53,6 por ciento quedó excluido, lo que ha generado preocupación entre los exportadores por el mayor costo de acceso y el cambio de las normas comerciales.
"Las empresas toman decisiones de inversión, producción y comercialización con anticipación, y cambios en condiciones que se consideraban relativamente estables introducen un nivel adicional de incertidumbre", indicó el especialista en política exterior, seguridad y tecnología.
Araya consideró que Chile puede mantener las negociaciones con Estados Unidos para intentar conseguir nuevas exclusiones para los productos gravados, o bien, recurrir a los mecanismos jurídicos contemplados en el tratado, firmado en 2003.
"Para una economía del tamaño de Chile, la capacidad de respuesta no está en una escalada arancelaria frente a una potencia económica mucho mayor, sino principalmente en la diplomacia, los acuerdos comerciales y las instituciones que regulan esas relaciones", sostuvo el entrevistado.
Araya advirtió que una mayor utilización de los aranceles como herramienta económica y estratégica puede alterar las decisiones de las empresas y los Estados, lo que puede modificar los flujos de comercio, cadenas de suministro y la inversión.
"El problema más profundo es la pérdida de previsibilidad del comercio internacional", señaló el académico.
En su opinión, Chile es una economía cuya actividad depende fuertemente de su inserción internacional, por lo que este escenario plantea el desafío de fortalecer las relaciones económicas en las que existan reglas claras y condiciones estables.
"En un escenario internacional más incierto, la previsibilidad, el respeto de los compromisos y la estabilidad de las reglas adquieren un valor estratégico", declaró Araya.
El especialista concluyó que los mercados capaces de ofrecer estabilidad serán naturalmente más atractivos para países y empresas que se proyectan a largo plazo.









