Por José Gabriel Martínez y Wu Meng
TEGUCIGALPA, 10 ago (Xinhua) -- A sus 17 años, el estudiante hondureño Alex David Reyes aprendió de memoria un dicho popular chino antes incluso de pisar suelo asiático: quien quiera ver 100 años de China, que vaya a Shanghai; 1.000 años, a Beijing; y 5.000 años, a Xi'an.
Será precisamente en Xi'an, capital de la provincia de Shaanxi y tierra de los emblemáticos Guerreros de Terracota, donde Reyes cursará la licenciatura en Arquitectura, gracias a una de las 30 becas otorgadas por el Gobierno de China a estudiantes hondureños para el ciclo académico 2026-2027.
"Al recibir una mejor educación uno puede tener más posibilidades en la vida, tener una vida más próspera", explicó Reyes en su casa en la colonia Villa Vieja, al oriente de Tegucigalpa, la capital hondureña, donde recibió a Xinhua junto a sus padres.
El joven, quien cumplirá 18 años en septiembre, egresó recientemente de un colegio bilingüe con un bachillerato en ciencias y humanidades, y también cursó estudios técnicos con énfasis en dibujo técnico, disciplina a la que atribuye su interés temprano por la arquitectura.
Su acercamiento a China comenzó por curiosidad histórica y cultural, alentada por su padre, Alex Reyes, aficionado a la historia. Con el tiempo, ese interés lo llevó a tomar cursos en el Instituto Confucio de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), donde alcanzó el nivel HSK3 de mandarín.
Aunque ese nivel constituye un logro destacable para su edad y en un país donde las oportunidades para estudiar mandarín han sido hasta hace poco limitadas, no es suficiente para ingresar directamente a la licenciatura en la Universidad de Chang'an. Por ello, la beca concedida a Reyes contempla un año de preparación en idioma chino en la Universidad de Geociencias de China, en Wuhan, antes de trasladarse a Xi'an para iniciar la carrera.
"A corto plazo, espero poder encontrar un estudio bastante más avanzado, con objetivos mucho más prósperos y variados por los horizontes y posibilidades que ofrecen", dijo el estudiante al referirse a sus planes inmediatos.
A mediano y largo plazo, desea también cursar una maestría y quizás un doctorado, aunque insiste en que su propósito final es "progresar no solo para uno mismo, sino también para el pueblo hondureño".
Entre sus motivaciones personales está también devolver a sus padres parte del esfuerzo que han realizado para apoyar su formación.
Para Reyes, China es "cultura, prosperidad y superación constante", una combinación que espera conocer de primera mano y que, a su vez, le permitirá compartir con sus compañeros y otras personas vinculadas a la relación bilateral la "belleza, idiosincrasia y hospitalidad" de Honduras.
Sus padres, Alex Reyes, operario de la Secretaría de Salud del país centroamericano, y Brenda Díaz, quien trabaja en la Suplidora Nacional de Productos Básicos, describieron la beca concedida a su hijo como una bendición.
"Gracias a China por la gran oportunidad que le ha dado", expresó Díaz, al tiempo que calificó de "altísimas" sus expectativas sobre el desempeño académico de su hijo.
El padre, de su lado, resaltó el buen comportamiento y la constancia de su hijo desde la infancia, cuando ya destacaba por sus calificaciones sobresalientes.
Ambos reconocieron sentir sentimientos encontrados ante la próxima partida. "Es difícil, pero vale la pena el sacrificio", afirmó la madre, quien dijo sentir más nostalgia conforme se acerca la fecha del viaje, aunque prevalece la alegría por lo que consideran una oportunidad histórica para su hijo, el menor de la familia y el primero en alcanzar estudios universitarios en el extranjero.
Alex David Reyes es uno de los 30 estudiantes hondureños admitidos por universidades chinas con becas del Gobierno del país asiático para el ciclo escolar 2026-2027, quienes partirán hacia universidades en Beijing, Shanghai, Wuhan, Xi'an y Chengdu para cursar licenciaturas, maestrías y doctorados.
Durante el acto de entrega de las cartas de admisión, organizado por la Embajada de China en Honduras, la rectora interina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Lourdes Murcia, exhortó a los becarios a representar al país "con dignidad, excelencia y muchísimo compromiso".
Por su parte, el embajador chino en Honduras, Yu Bo, calificó a los jóvenes de "protagonistas y beneficiarios" de la amistad entre los dos países y subrayó los avances en cooperación educativa entre ambas naciones.
Historias como la de Reyes y su familia reflejan el alcance que este tipo de programas de cooperación pueden tener en la vida de jóvenes de países como Honduras, para quienes el acceso a la educación superior en el extranjero representa no solo una vía de superación personal, sino también, como el propio Reyes asegura, una posibilidad de regresar algún día con nuevos conocimientos y contribuir a su propia comunidad.











