CARACAS, 17 abr (Xinhua) -- La reanudación de lazos entre Venezuela y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial marca un punto de inflexión en la economía del país, al abrir la puerta a su reinserción en el sistema financiero global, dijo a Xinhua este viernes el analista internacional Luis Ricardo Delgado.
El experto consideró que este paso representa una ruptura con años de aislamiento institucional y restricciones financieras.
"La importancia fundamental radica en avanzar en el desbloqueo progresivo de la economía venezolana", señaló, al explicar el alcance de esta nueva etapa.
El experto indicó que la reconexión con estos organismos multilaterales permite recuperar mecanismos financieros clave, hasta ahora inaccesibles para el país.
Entre ellos, destacó el acceso a los Derechos Especiales de Giro (DEG), que podrían traducirse en liquidez inmediata para la economía venezolana.
A su juicio, esta reinserción también facilita el acceso a financiamiento para el desarrollo y asistencia técnica especializada, elementos necesarios para reactivar sectores estratégicos.
El proceso se inscribe, según explicó, en una transformación más amplia del modelo económico. "Venezuela prosigue en su camino de ir de economía de emergencia a una economía de estabilización", afirmó.
Este cambio busca enviar señales a los mercados internacionales sobre una normalización progresiva de las políticas macroeconómicas del país.
De acuerdo con el analista, el contexto global, marcado por la relevancia energética, refuerza el interés en la economía venezolana y su potencial de recuperación.
Asimismo, la reanudación de relaciones de Caracas con los organismos financieros abre la posibilidad de reestructurar la deuda externa bajo condiciones más sostenibles.
No obstante, Delgado advirtió que el proceso no está exento de riesgos, especialmente en relación con las condiciones que suelen acompañar los programas del FMI.
"El principal temor no es el crédito internacional en sí, sino las condiciones que suelen acompañarlo", explicó.
En ese sentido, alertó sobre posibles medidas de ajuste fiscal que podrían impactar negativamente en sectores vulnerables de la población.
"Una austeridad mal aplicada podría recortar subsidios críticos antes de que el sector privado genere empleos de calidad", señaló.
También mencionó el riesgo de que se limiten capacidades del Estado en áreas estratégicas como energía y telecomunicaciones.
Pese a dichos riesgos, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó hoy viernes que su país no tiene "previsto ningún programa de endeudamiento" con el FMI.
Luis Ricardo Delgado destacó a Xinhua que, para el venezolano común, una relación más fluida con estos organismos podría contribuir a estabilizar los precios y reducir la incertidumbre económica, fenómenos que han afectado masivamente a la población venezolana en los últimos años.
Delgado subrayó que el Banco Mundial, a diferencia del FMI, tiene un enfoque orientado al desarrollo, lo que podría traducirse en mejoras concretas en servicios básicos que a la vez redundarían en mejores condiciones de vida para la población.
Entre ellos, mencionó proyectos para fortalecer el sistema eléctrico y el suministro de agua, con impacto directo en la calidad de vida.
Finalmente, el analista situó este paso dentro de una estrategia más amplia de legitimación internacional del Estado venezolano.
A su juicio, el restablecimiento de vínculos con organismos multilaterales envía una señal clara a inversionistas y actores globales.
"El Estado venezolano es un actor responsable con el que se puede negociar", concluyó, al destacar que la reinserción financiera es tanto un proceso económico como político.








