NANJING, 17 abr (Xinhua) -- En la sala de conferencias de la empresa española Fagor Metalforming Machine Tool (Kunshan) Co., Ltd., ubicada en el poblado de Qiandeng de la ciudad de Kunshan, en la provincia oriental china de Jiangsu, una réplica a escala 1:1 del Kunyu Wanguo Quantu destaca en la pared. El ejecutivo Alberto de Sarasqueta Lorenzo, director general de la compañía, suele detenerse frente al mapa, observando esta tierra de historia milenaria que sigue transformándose sin cesar.
Se trata precisamente del mismo mapa que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, evocó recientemente durante un discurso en la Universidad Tsinghua en Beijing para advertir contra las lecturas sesgadas de una realidad internacional multipolar.
"Hace más de 400 años, Matteo Ricci ajustó la perspectiva de su mapa y lo trazó junto con Li Zhizao, funcionario y científico de la dinastía Ming (1368-1644), permitiendo al mundo ver la verdadera China", señaló Sarasqueta al contemplar la obra en la pared, subrayando que en las relaciones económicas y comerciales entre China y España también hace falta una visión objetiva que permita a las empresas españolas en China definir su rumbo futuro.
Liu Lin es el nombre chino que eligió Sarasqueta. "Liu" suena igual a quedarse, lo que simboliza echar raíces en China, y "Lin" simboliza un crecimiento frondoso.
El nombre de una persona es como el retrato de un colectivo. Desde la llegada, en 2005, de empresas pertenecientes al Grupo Mondragón de España, como Orkli, hasta la posterior creación del Parque Industrial de Mondragón, el pequeño poblado de Qiandeng, con una superficie de 78 kilómetros cuadrados, ha reunido a 21 empresas españolas que abarcan sectores como producción de componentes para vehículos de nueva energía (NEV, siglas en inglés), equipos de alta gama y fabricación inteligente.
En 2025, las empresas españolas de Qiandeng alcanzaron un valor de producción industrial de unos 7.100 millones de yuanes (unos 1.035 millones de dólares). Aunque representan solo el 4,3 por ciento del número total de las principales empresas industriales con ingresos anuales de al menos 20 millones de yuanes por concepto de su negocio principal, aportaron el 12 por ciento de toda la producción industrial de las empresas de ese nivel en el poblado.
El Grupo Mondragón empezó a exportar equipos de producción a China en la década de 1980, recordó Zou Fangyi, representante de la oficina de la empresa en Shanghai.
"La rapidez de respuesta y la disposición a prestar servicios del Gobierno municipal de Kunshan son realmente impresionantes", afirmó Zou, relatando que tras la instalación del primer grupo de empresas, las autoridades locales coordinaron rápidamente la adecuación de infraestructuras para los servicios de agua, electricidad y gas, reduciendo significativamente los costos de "emprender de nuevo".
Las ventajas de la integración del delta del río Yangtse son, además, un factor clave para la concentración de empresas españolas. La región cuenta con cadenas industriales completas y una logística y transporte fluidos, lo que permite completar con alta eficiencia desde la adquisición de materias primas hasta la exportación de productos.
A una distancia de una hora en automóvil desde Shanghai, Sarasqueta disfruta de una vida entre las dos ciudades. Para Fagor, esto supone además una integración de toda la cadena de valor. "La mayoría de las materias primas pueden abastecerse en las provincias de Jiangsu y Zhejiang, mientras que Shanghai es una metrópoli internacional donde se concentran numerosos clientes clave, y además la exportación de productos también cuenta con accesos marítimos muy convenientes", enumeró el ejecutivo sobre las ventajas de la ubicación.
Como un testigo del animado desarrollo del mercado chino, Zou relató un cambio significativo. En los primeros años de la inversión de empresas españolas en China, la mayoría de los clientes eran empresas extranjeras. Hoy, con el fuerte ascenso de las empresas locales chinas, muchas compañías nacionales se han convertido en clientes. "Para servir a los clientes chinos, hay que entender el ritmo de China, especialmente el de algunas marcas de NEV que pueden renovarse rápidamente en poco tiempo. Es necesario responder con gran agilidad", señaló.
Ante la creciente popularidad de los NEV, Fagor ha desarrollado innovadoras alternativas, como líneas de troquelado para procesar materiales compuestos de acero y aluminio y líneas flexibles de producción mediante láser, perfectamente adaptadas a las características de "producción en lotes pequeños y alta diversificación de productos" del sector.
Asimismo, en respuesta a la estrategia china de "doble carbono", su nueva generación de líneas de procesamiento de aluminio ha logrado una reducción significativa del consumo energético. "La intensa competencia y la rápida evolución del mercado chino nos obligan a acelerar la transformación y a profundizar la cooperación con las empresas locales", afirmó Sarasqueta.
También se ha beneficiado de la modernización industrial china la empresa BATZ Automotive Systems (Kunshan) Co., Ltd., dedicada a la producción de sistemas de frenos y pedales de automóviles. Su director general, Luis Fernández, explicó a Xinhua que, para adaptarse a la demanda de ligereza y alta resistencia al desgaste de los clientes que producen NEV, la firma ha desarrollado pedales de plástico que sustituyen a los tradicionales de hierro, ayudando a reducir el peso y aumentar la autonomía. Actualmente, su cuota de mercado en China alcanza el 30 por ciento.
Fernández añadió que responder con rapidez al desarrollo del mercado chino y construir un modelo de operación altamente localizado es clave para un desarrollo de alta calidad y alcanzar una posición competitiva sólida. "Dentro de dos meses, nuestro nuevo sistema de frenado electrónico desarrollado junto con fabricantes chinos saldrá al mercado. Este sistema permitirá que el pedal se retraiga automáticamente en modo de conducción inteligente, ofreciendo más espacio al conductor", explicó.
Frente a la réplica del Kunyu Wanguo Quantu en la sala de reuniones de la empresa, Sarasqueta compartió sus reflexiones sobre la cooperación entre China y España.
"Venimos a China no solo para vender o competir, sino para integrarnos", afirmó. Fuera del edificio de oficinas, los leones de piedra chinos, las réplicas de guerreros de terracota en los pasillos y los sillones Taishi bajo puertas rojas al estilo de la Ciudad Prohibida no son simples elementos decorativos, sino una expresión de su idea de "armonía en la diversidad", la cual, a su juicio, también se refleja en el buen momento de las relaciones entre China y España.
A pesar de las incertidumbres de la economía global, los empresarios españoles entrevistados afirmaron que la cooperación económica y comercial entre China y España no "pisará el freno". En su opinión, China no solo actúa como estabilizador del crecimiento económico mundial, sino también como un motor clave para una cooperación más profunda de beneficio mutuo.









