BOGOTÁ, 25 mar (Xinhua) -- Durante más de dos décadas, la activista ambiental colombiana Dora Consuelo Villalobos ha liderado la recuperación del humedal La Vaca, en la localidad de Kennedy, en el sur de Bogotá, así como procesos de conservación de los espejos de agua que forman parte de la riqueza hídrica de la capital de Colombia.
En el marco de las celebraciones del Día Mundial del Agua (22 de marzo) y del Día Internacional de los Bosques (21 de marzo), Xinhua entrevistó a la activista, quien ha estado al frente de la recuperación de unas 10 hectáreas del humedal que en un origen contaba con más de 25 hectáreas y que a mediados del siglo pasado fue objeto de la construcción de viviendas por parte de sectores marginales de la sociedad.
Con la creación de la Fundación Grupo Banco de Semillas, Villalobos asumió la coordinación y dirección de un grupo de mujeres cabeza de hogar, quienes afrontaron los retos, de orden burocrático y social, para el renacimiento de un ecosistema que hoy alberga más de 82 especies de aves, entre endémicas y migratorias, y cuenta bosques de más de 3.100 árboles nativos de la sabana de Bogotá.
En 1995, luego de estudios realizados por las autoridades ambientales, aún incipientes en la ciudad, la fundación se encaminó a un proyecto que hoy fortalece no solo la conservación de especies animales y vegetales, también la calidad de aire que respiran millones de ciudadanos.
"Con ese estudio y sabiendo que sí había algo que hacer por este espacio, empezamos a buscar a los líderes y las voces comunitarias, a las organizaciones de base y al que quisiese hacer algo por el planeta, por nuestra casa común", dijo Villalobos.
Luego de la firma de decretos, la vía libre y el respaldo económico de la administración de la ciudad, se realizó la reubicación de las familias asentadas en el lugar y la extracción de más de 86.000 toneladas de tierra hasta que apareció el nacimiento del humedal.
De manera paulatina, ese humedal se convirtió en otro de los espejos de agua y ahora forma parte de los 17 inscritos en el listado de Reservas Distritales Ecológicas que componen el sistema hídrico de una urbe con más de 10 millones de habitantes, incluida la región metropolitana.
Villalobos detalló la importancia de los humedales al señalar que "en temporada de invierno aparece la lámina de agua, en temporada seca mantiene vegetación y mantiene especies que parece que hubiesen desaparecido, pero no, cuando aparecen las lluvias vuelven a emerger", explicó.
"Son los que dan el equilibrio a toda la contaminación que tenemos y son ese componente tan importante que regula la calidad del agua y mitiga la aparición de inundaciones, pues su vegetación es la esponja que recoge las lluvias y recarga los acuíferos de agua subterránea", agregó la líder y guía ambiental.
Para Villalobos solo la pedagogía hacia las nuevas generaciones, tanto de la riqueza hídrica de Bogotá como su trascendencia en los pueblos autóctonos, son el mayor desafío para continuar la labor de recuperar los humedales y espacios vivos de la ciudad.
De acuerdo con los estudios concernientes al desarrollo hidrográfico de Bogotá, a mediados de la década de los 50 del siglo XX la ciudad contaba con un total de 50.000 hectáreas de humedades y al día de hoy estas zonas componen apenas un poco más de 900 hectáreas.
Con visitas guiadas de colegios, escuelas y universidades y el proyecto de un centro de estudios científicos dentro del área del humedal, Villalobos espera proveer de un futuro más saludable a los habitantes del sector e "irradiar en otras comunidades la certeza de que solo el trabajo mancomunado salvará al planeta y a las especies que lo habitan".










