BEIJING, 15 mar (Xinhua) -- En medio de una frágil recuperación global y crecientes incertidumbres, las próximas conversaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos en París adquieren mayor relevancia, mientras el mundo espera que ambas partes se acerquen y contribuyan a aportar mayor estabilidad al comercio y al crecimiento mundiales.
Desde el año pasado, el compromiso de los dos jefes de Estado y sus sólidas interacciones han proporcionado una importante garantía estratégica para el desarrollo adecuado de las relaciones China-Estados Unidos.
Las dos partes ya han celebrado cinco rondas de conversaciones económicas y comerciales, logrando una serie de resultados positivos. Esto demuestra que mantener la relación China-Estados Unidos hacia adelante en un curso constante requiere una firme orientación estratégica de los dos jefes de Estado, la plena aplicación de su importante consenso y un compromiso inquebrantable con el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para todos.
Durante las conversaciones más recientes en Kuala Lumpur, ambas partes alcanzaron una serie de consensos sobre temas como las medidas de la Sección 301 de Estados Unidos relacionadas con los sectores marítimo, logístico y de construcción naval de China, la extensión de la suspensión de aranceles recíprocos, los aranceles vinculados al fentanilo y la cooperación en la lucha contra los narcóticos, la expansión del comercio y los controles de exportación.
Tras esa reunión, ambas partes han mantenido una comunicación estrecha a distintos niveles, intercambiando opiniones de manera oportuna sobre la implementación de los consensos alcanzados por los dos jefes de Estado en su reunión de Busan, el avance de los resultados de las conversaciones económicas y comerciales de Kuala Lumpur y la atención de las preocupaciones económicas y comerciales de cada parte.
Sin embargo, las diferencias estructurales y profundamente arraigadas que se han acumulado en las relaciones económicas y comerciales China-Estados Unidos a lo largo de los años no pueden resolverse de la noche a la mañana. Este año han surgido nuevos acontecimientos. En febrero, la Administración Trump anunció aranceles adicionales a los bienes de todos los países y regiones.
Además, Washington puso en marcha nuevas investigaciones en virtud de la Sección 301, alegando "exceso de capacidad y producción en los sectores manufactureros" y la "falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición sobre la importación de productos fabricados mediante trabajo forzoso". Estas investigaciones se dirigieron contra 16 y 60 economías, respectivamente, entre ellas China, lo que volvió a aumentar la incertidumbre en el comercio mundial.
China está monitoreando de cerca estos acontecimientos y realizará una evaluación exhaustiva de las medidas estadounidenses pertinentes. China se reserva el derecho de tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses legítimos.
Si las próximas conversaciones pueden lograr avances dependerá en gran medida de la parte estadounidense. Washington necesita abordar las negociaciones con una mentalidad racional y pragmática y actuar en línea con los principios que sustentan la estabilidad de las relaciones económicas entre China y Estados Unidos.
La nueva ronda de conversaciones es una oportunidad y una prueba. Al centrarse en la cooperación a largo plazo y el respeto mutuo, las dos partes pueden reducir sus diferencias, ampliar la cooperación y lograr un progreso que beneficie tanto a los dos países como a la economía mundial.
En un momento de creciente incertidumbre, progresos significativos en la cooperación económica entre China y Estados Unidos no solo beneficiarían a ambos países, sino que también aportarían la estabilidad y la confianza que la economía mundial necesita con urgencia.
