Por Yang Jiahe
FOZ DO IGUAÇÚ, Brasil, 23 feb (Xinhua) -- A medida que el abrasador sol del verano austral se eleva sobre el tupido bosque tropical sudamericano, el color "rojo chino" resplandeció con especial intensidad en la Plaza de la Paz de la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu, en el estado sureño de Paraná, ubicado en la frontera con Argentina y Paraguay.
El redoble de los tambores, la música y los aplausos se entrelazaban en el aire cuando, el día 22 de febrero, comenzaron oficialmente las celebraciones del Año Nuevo chino en esta urbe turística que alberga las mundialmente famosas Cataratas del Iguazú.
Chinos residentes en el exterior y habitantes locales se reunieron para celebrar el Año Nuevo Lunar chino y presenciar un gran espectáculo cultural que ha trascendido fronteras geográficas.
La ciudad de Iguazú es un reconocido destino turístico de Brasil, famosa por sus cataratas, las más amplias y voluminosas del mundo, que son compartidas también en el lado argentino.
Esta urbe celebra el Año Nuevo chino desde 2019. En 2023, la fecha fue declarada feriado oficial, consolidando la festividad como parte del calendario cultural de la ciudad.
Entre las presentaciones más aplaudidas destacó la tradicional danza del león. Dos artistas, caracterizados como leones, ejecutaron saltos y acrobacias con destreza, bajo la guía de bailarines brasileños, despertando vítores del público.
La Escuela de Artes Marciales Shaolin de Foz do Iguaçu ofreció una exhibición de kung-fu potente y enérgica, acompañada por la cautivadora melodía de "Un hombre debe ser autosuficiente". Numerosos jóvenes brasileños participaron en la actuación: mientras uno avanzaba al frente para demostrar sus movimientos, los demás permanecían con las manos juntas en señal de respeto, balanceándose suavemente al ritmo de la música.
La escena conservaba la solemnidad de la etiqueta tradicional china y, al mismo tiempo, incorporaba el ritmo y la expresividad de la danza brasileña; en cada gesto se fusionaban con naturalidad la tradición china y la pasión brasileña.
Entre la multitud, Cinthia Alves, residente de Iguazú, destacaba con un vestido de seda roja y un tocado tradicional chino. Posaba para fotografías con su familia y amigos frente a un fondo con caballos al galope y farolas rojas, luciendo el tocado que trajo de China en 2009 y sosteniendo una sombrilla dorada de papel aceitado.
"En Foz do Iguaçú estamos acostumbrados a la convivencia de múltiples culturas. Me siento muy feliz de reencontrarme con la cultura china. Mi ropa y mis accesorios los traje de China hace más de diez años. Me encanta todo lo relacionado con China", dijo a los periodistas.
Ubicada en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, la ciudad es un punto de encuentro de diversas comunidades que conviven en armonía y enriquecen mutuamente sus tradiciones.
Durante la celebración, la música se convirtió en el lenguaje más emotivo del intercambio cultural. Un conjunto de música folclórica china compartió escenario con una banda brasileña, combinando melodías tradicionales chinas con célebres piezas brasileñas y latinoamericanas, lo que animó al público a cantar.
La interpretación instrumental del clásico "Aquarela do Brasil" puso el broche final a la actuación. Los espectadores en las últimas filas se pusieron de pie para aplaudir, mientras otros se mecían al compás de la música.
La cantante brasileña Rhaissa Bittar participó de las celebraciones y aseguró que se trata de "un momento para encontrarse".
"Por el hecho de esta fecha ser feriado, la comunidad china puede venir y los brasileños pueden conocer más de la cultura china", expresó la artista.
Judy Shirley Teng, música folclórica china residente en el vecino Paraguay, y su hermana interpretaron respectivamente el guzheng y la pipa. Viven en Paraguay y cada mañana se levantan a las 5:30 para tomar el autobús escolar hacia Brasil. Hablan chino, portugués y español.
Judy contó a la prensa que ella y sus compañeros del conjunto de música folclórica china ensayaron durante varios días para la presentación. "Me siento muy feliz y afortunada de poder interpretar música tradicional china para todos aquí", declaró.
En la ciudad de las cataratas, donde confluyen tres países, no solo resonaron los tambores del Año Nuevo, sino también una sinfonía de intercambio cultural y entendimiento mutuo.











