
Por Cristóbal Chávez Bravo
SANTIAGO, 27 feb (Xinhua) -- Chile conmemoró el jueves los 15 años del terremoto de magnitud 8,8 y posterior tsunami que sacudió la zona centro sur del país y que dejó 521 fallecidos, con reflexiones de aprendizaje y un llamado a estar preparados para futuras emergencias en uno de los países más sísmicos del mundo.
El sábado 27 de febrero de 2010, a las 03:34 hora local, comenzó el fuerte movimiento telúrico con una duración de entre cuatro y cinco minutos. Se trata del quinto terremoto más potente en la historia de la humanidad con registro.
La portavoz del Gobierno chileno, Aisén Etcheverry, dijo que "sin duda" hoy es un día de "harta reflexión, hay muchas familias que sufrieron mucho el 27 de febrero".
"Como Estado y como institucionalidad hemos aprendido a lo largo del tiempo, hemos ido mejorando y la misma creación de Senapred (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres) da cuenta de aquello", indicó.
Etcheverry profundizó que Chile es un país que tiene desastres naturales y que está "altamente expuesto al cambio climático".
"Eso supone tener una institucionalidad acorde que es lo que hemos trabajado como Gobierno. Y es un trabajo permanente que hay que seguir mejorando".
La funcionaria apuntó que se debe seguir trabajando "incansablemente en que el Estado funcione de la mejor manera posible".
El epicentro del terremoto se ubicó en el mar chileno, frente a la costa de la entonces región del Biobío, actual región de Ñuble, a unos 500 kilómetros al sur de la capital.
Según informes oficiales, fue percibido por un 80 por ciento de la población nacional y dejó millonarios daños en la infraestructura de la zona centro sur del país.
El posterior tsunami causó la muerte de más de un centenar de personas a causa de asfixia por inmersión, producto de las olas que impactaron las costas chilenas.
La directora nacional del Senapred, Alicia Cebrián, dijo en un comunicado emitido el jueves que en Chile, según la evidencia científica, en promedio cada 12 años se registra un terremoto importante en alguna parte del territorio.
"Como han transcurrido 10 años desde el último evento (de magnitud 8,4 en Coquimbo, norte) las posibilidades están aumentando cada año", apuntó.
Cebrián profundizó que el terremoto de 2010 se constituyó como un punto de inflexión en el que, tras varios años de trabajo, se han logrado cubrir principales brechas que quedaron en evidencia en materias de preparación, alertas y capacidades operativas.
"La memoria de aquel 27 de febrero nos debe servir como un recordatorio de la necesidad de estar siempre preparados para futuras emergencias, y sus lecciones aprendidas deben continuar influyendo en la forma en que el país se fortalece de manera sostenible y sin dejar a nadie atrás", reflexionó la funcionaria.
Tras el terremoto, el Gobierno creó el Centro Sismológico Nacional, reemplazó la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) por el Senapred, y modernizó y aumentó de 70 a más de 500 las estaciones sísmicas.
"El 27 de febrero no solo es un acto de homenaje a las víctimas, sino también un llamado a la acción. La historia nos enseña que la preparación es la mejor defensa ante lo inesperado", apuntó Cebrián.
El delegado presidencial de la región del Biobío, Eduardo Pacheco, señaló el jueves a la prensa local que están invirtiendo recursos para los casos pendientes de reconstrucción en la región.
En Dichato, uno de los balnearios más afectados por el tsumani, se recordó este día a las 14 personas fallecidas por las inclementes olas que azotaron el borde costero de este territorio.
El gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, dijo que "los vecinos están recordando con mucha emoción y dolor lo que vivieron ese día, pero también hay mucha resiliencia".
Por su parte, la candidata presidencial de la derecha chilena, Evelyn Matthei, recordó el liderazgo del fallecido mandatario Sebastián Piñera, quien asumió el poder unos días después del terremoto y debió enfrentar la reconstrucción del país.
"La tragedia dejó destrucción, dolor y un Estado completamente sobrepasado, pero también mostró la fuerza de los chilenos, que supieron levantarse con solidaridad y esfuerzo", apuntó.