
Imagen del 22 de junio de 2022 de una señalización frente a la Casa Blanca en Washington D.C., Estados Unidos. (Xinhua/Liu Jie)
MANAGUA, 6 jul (Xinhua) -- Las críticas de Estados Unidos sobre los derechos humanos en naciones progresistas constituyen un acto de injerencia que tiene como objetivo la desestabilización, aseguró el canciller de Nicaragua, Denis Moncada.
En entrevista reciente con Xinhua, Moncada consideró que Washington ha hecho un uso faccioso de los derechos humanos como parte de una estrategia encaminada a perpetuar su hegemonía y tronchar los caminos independientes de desarrollo escogidos por los distintos pueblos del mundo.
El canciller subrayó que "los derechos humanos son inherentes al ser humano" y "están escritos por igual para todo el mundo", pero lamentó que muchas teorías al respecto estén basadas en criterios de las potencias occidentales para ser utilizados según sus propios intereses.
"La situación que enfrentamos es que están siendo usados políticamente para inmiscuirse en los asuntos internos de los países, los han convertido en una bandera para desprestigiar gobiernos y de ser posibles derrocarlos, sustituyéndolos por uno acorde a sus intereses particulares, diferentes a los intereses de los pueblos", destacó.
"Ese es su objetivo, erigirse como los paladines defensores de los derechos humanos, la libertad y la democracia, y señalar a los demás países como violadores de esos derechos, por consiguiente, sus gobiernos deben ser derrocados por las potencias imperiales", agregó.
El canciller de Nicaragua condenó que en esta estrategia participen los grandes medios internacionales de comunicación "con noticias falsas que distorsionan la realidad económica, social y política de los países independientes que no hacen consenso con Washington, haciéndolos aparecer como violadores de derechos humanos".
A su criterio, las críticas de los últimos años contra países como Nicaragua, obedecen a una estrategia injerencista que persigue repetir los casos de "las guerras injustas contra Irak (2001), Afganistán (2003), Libia y Siria (2011)".
Estas últimas, dijo Moncada, "constituyeron un claro ejemplo del intervencionismo imperialista, en nombre de los derechos humanos, manipulando y politizando estos derechos y la puesta en práctica de un sangriento terrorismo de Estado con la participación del Complejo Militar Industrial de Estados Unidos".
"Todo por el control geopolítico de vastos territorios en otros continentes y el apoderamiento de los principales recursos naturales energéticos y minerales, para el beneficio de las transnacionales y de otras potencias capitalistas aliadas al proyecto de dominación global de Estados Unidos", detalló.
Moncada destacó que los hechos injerencistas y perturbadores del orden interno de otros países han definido la actuación en el mundo de Estados Unidos y lo siguen haciendo en su estrategia con relación a países progresistas, que "resisten injerencias en sus asuntos internos con la politización de los derechos humanos".
"Continúan imponiendo sanciones ilegales y arbitrarias, que son violatorias de los derechos humanos de los pueblos, obstaculizando el cumplimiento de los objetivos al desarrollo sostenible de la Agenda 2030 aprobado por la ONU", denunció.
En opinión de Moncada, las críticas a los países progresistas responden a la obsesión de Washington de "preservar el dominio y el control hegemónico mundial".
Con tal fin las potencias capitalistas occidentales diseñan políticas, doctrinas y estrategias para desestabilizar, detener y obstruir el avance y desarrollo de países a los que Estados Unidos considera como "peligrosas amenazas y desafíos a la paz y la seguridad internacionales", aseguró.
Respecto al caso específico de Nicaragua, Moncada afirmó que el pueblo nicaragüense lucha por la paz, la independencia, soberanía y bienestar de su nación, mientras que "ha venido siendo blanco de agresiones orquestadas por Estados Unidos en nombre de los derechos humanos".
"Estas agresiones se han manifestado de diversas maneras, incluyendo la imposición de medidas unilaterales, ilegales y arbitrarias que en tiempos de pandemia se constituyen en crímenes de lesa humanidad, y contravienen las normas de derecho internacional y la propia Carta de las Naciones Unidas", expuso.
Al final, resumió, los señalamientos y acusaciones contra varios gobiernos progresistas son similares en su contenido y carecen de imparcialidad y legitimidad, con el objetivo de crear condiciones que justifiquen el intervencionismo, la agresión y derrocamiento de gobiernos constitucionales electos democráticamente.
"Estados Unidos pretende crear una supremacía en derechos humanos y desconocer la diversidad cultural y costumbres regionales que deben ser respetadas", concluyó.
