OPINIÓN: Terror negro: La verdadera amenaza a la libertad en Hong Kong

Actualizado 2019-10-09 20:44:23 | Spanish. xinhuanet. com

HONG KONG, 9 oct (Xinhua) -- Un manto de oscuridad se está extendiendo sobre Hong Kong. Personas vestidas de negro cantan consignas llenas de odio; máscaras negras ocultan la identidad de bandidos que golpean a los transeúntes con paraguas negros que luego despliegan para esconderse de las cámaras de la prensa, todo ello supuestamente en nombre de la democracia y la libertad.

Para muchos locales, esta negrura es deprimente. A menudo se sienten demasiado intimidados para hablar o actuar al ver la violencia que está haciendo estragos en Hong Kong.

Los recientes disturbios han revelado sin duda alguna la verdadera amenaza a la democracia y la libertad en Hong Kong, que hasta ahora había sido un lugar pacífico y próspero en el sur de China.

La noche del domingo pasado, los agitadores vestidos de negro vandalizaron estaciones de metro, forzando el cierre de esta red de transporte clave de Hong Kong, y destrozaron tiendas cuyos dueños asumieron como patrióticos, privando a otros de los derechos básicos por los que decían estar luchando.

Su ejercicio de "asentamiento privado", un eufemismo para linchar a aquellos que no están de acuerdo con ellos, o simplemente manifiestan puntos de vista políticos diferentes a los de ellos, alcanzó nuevas alturas esa noche, cuando al menos tres personas fueron golpeadas de manera salvaje por los agitadores.

En uno de los casos, una mujer fue atacada por hombres enmascarados cuando tomaba fotos de los alborotadores dañando cajeros automáticos. Las imágenes del canal local TVB mostraron que la víctima estaba sangrando por la boca y el cuello, mientras que algunos alborotadores vestidos de negro seguían insultándola y empujándola y apuntándole a los ojos con rayos láser.

El ciberespacio también se ha convertido en su "territorio negro en línea".

Toby Gu, un videobloguero canadiense que publicó en YouTube un video en el que personas vestidas de negro golpeaban a un transeúnte, ha recibido amenazas de muerte.

Después de haber leído varias noticias sobre Hong Kong, decidió volar aquí, esperando ver a los manifestantes "pacíficos" y a la policía "brutal".

Lo que vio fue justo lo contrario: manifestantes brutales y una policía ejerciendo el autocontrol.

El visitante capturó imágenes de un hombre siendo salvaje e implacablemente golpeado por los agitadores. Una gran multitud se lanzó sobre él, dándole puños y patadas.

¿Qué hizo el hombre para merecer esa salvaje paliza? El vídeo muestra su mano tocando un folleto que los manifestantes habían pegado a una pared en una estación de metro. Cubierto de sangre y moretones, el hombre fue acorralado en la estación, mientras que los alborotadores lo atacaban sin parar en el video de cinco minutos.

Las imágenes de Gu "enfurecieron" a los manifestantes, que lo amenazaron con comentarios y mensajes denigrantes. Algunos incluso escribieron que tenían "las dagas listas".

¿Libertad de expresión? Sí, solo para los manifestantes y para aquellos con puntos de vista idénticos a los suyos. Pero la respuesta es no para cualquiera otro.

Manifestantes radicales han pintado o pegado numerosas piezas de grafiti, carteles y folletos en las fachadas de edificios públicos y tiendas. Algunos urgen a los niños escolares a dejar las clases, otros llevan epítetos con calumnias, maldiciones e insultos degradantes.

Estos días en Hong Kong, incluso el simple acto de limpiar los grafitis y carteles requiere de un valor considerable. Los radicales los llaman "Muros de Lennon" y las pandillas golpean a quienes se atrevan a eliminarlos.

La tolerancia, o al menos la paciencia y la voluntad de escuchar la opinión de otras personas, no está en su vocabulario.

Incluso los colores de la ropa tienen significado político en sus ojos. Cuando un gran grupo de alborotadores vestidos de negro se mueven en manada por las calles, las personas que llevan otros colores pueden verse en problemas, especialmente aquellos que van de blanco, el opuesto al negro, o azul, el color de las camisas de la policía.

En el Hong Kong de hoy, muchas personas se ven obligadas a guardar silencio. La gente es golpeada por las pandillas por expresar sus opiniones; estudiantes y maestros de escuela radicales presionan a los niños para que participen en manifestaciones ilegales; los hijos e hijas de los agentes policiales son intimidados con su información personal publicada en línea.

¿No se enteró de esta historia? La experiencia de Gu revela el por qué.

Mientras filmaba el ataque de la pandilla, junto a él había docenas de cámaras más. Pero algunos medios de comunicación occidentales y locales "hicieron la vista gorda", como lo hicieron con muchas otras golpizas en las que las víctimas estaban en clara desventaja, y optaron por presentarlas como "roces entre personas con diferentes opiniones".

Una de las condiciones previas para que la libertad y la democracia florezcan es la libertad de no tener miedo.

Los agitadores les han quitado esa libertad a los demás habitantes hongkoneses. Y al hacerlo, han demostrado cuál es la verdadera amenaza a la democracia y la libertad en Hong Kong.

 
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OPINIÓN: Terror negro: La verdadera amenaza a la libertad en Hong Kong

Spanish.xinhuanet.com 2019-10-09 20:44:23

HONG KONG, 9 oct (Xinhua) -- Un manto de oscuridad se está extendiendo sobre Hong Kong. Personas vestidas de negro cantan consignas llenas de odio; máscaras negras ocultan la identidad de bandidos que golpean a los transeúntes con paraguas negros que luego despliegan para esconderse de las cámaras de la prensa, todo ello supuestamente en nombre de la democracia y la libertad.

Para muchos locales, esta negrura es deprimente. A menudo se sienten demasiado intimidados para hablar o actuar al ver la violencia que está haciendo estragos en Hong Kong.

Los recientes disturbios han revelado sin duda alguna la verdadera amenaza a la democracia y la libertad en Hong Kong, que hasta ahora había sido un lugar pacífico y próspero en el sur de China.

La noche del domingo pasado, los agitadores vestidos de negro vandalizaron estaciones de metro, forzando el cierre de esta red de transporte clave de Hong Kong, y destrozaron tiendas cuyos dueños asumieron como patrióticos, privando a otros de los derechos básicos por los que decían estar luchando.

Su ejercicio de "asentamiento privado", un eufemismo para linchar a aquellos que no están de acuerdo con ellos, o simplemente manifiestan puntos de vista políticos diferentes a los de ellos, alcanzó nuevas alturas esa noche, cuando al menos tres personas fueron golpeadas de manera salvaje por los agitadores.

En uno de los casos, una mujer fue atacada por hombres enmascarados cuando tomaba fotos de los alborotadores dañando cajeros automáticos. Las imágenes del canal local TVB mostraron que la víctima estaba sangrando por la boca y el cuello, mientras que algunos alborotadores vestidos de negro seguían insultándola y empujándola y apuntándole a los ojos con rayos láser.

El ciberespacio también se ha convertido en su "territorio negro en línea".

Toby Gu, un videobloguero canadiense que publicó en YouTube un video en el que personas vestidas de negro golpeaban a un transeúnte, ha recibido amenazas de muerte.

Después de haber leído varias noticias sobre Hong Kong, decidió volar aquí, esperando ver a los manifestantes "pacíficos" y a la policía "brutal".

Lo que vio fue justo lo contrario: manifestantes brutales y una policía ejerciendo el autocontrol.

El visitante capturó imágenes de un hombre siendo salvaje e implacablemente golpeado por los agitadores. Una gran multitud se lanzó sobre él, dándole puños y patadas.

¿Qué hizo el hombre para merecer esa salvaje paliza? El vídeo muestra su mano tocando un folleto que los manifestantes habían pegado a una pared en una estación de metro. Cubierto de sangre y moretones, el hombre fue acorralado en la estación, mientras que los alborotadores lo atacaban sin parar en el video de cinco minutos.

Las imágenes de Gu "enfurecieron" a los manifestantes, que lo amenazaron con comentarios y mensajes denigrantes. Algunos incluso escribieron que tenían "las dagas listas".

¿Libertad de expresión? Sí, solo para los manifestantes y para aquellos con puntos de vista idénticos a los suyos. Pero la respuesta es no para cualquiera otro.

Manifestantes radicales han pintado o pegado numerosas piezas de grafiti, carteles y folletos en las fachadas de edificios públicos y tiendas. Algunos urgen a los niños escolares a dejar las clases, otros llevan epítetos con calumnias, maldiciones e insultos degradantes.

Estos días en Hong Kong, incluso el simple acto de limpiar los grafitis y carteles requiere de un valor considerable. Los radicales los llaman "Muros de Lennon" y las pandillas golpean a quienes se atrevan a eliminarlos.

La tolerancia, o al menos la paciencia y la voluntad de escuchar la opinión de otras personas, no está en su vocabulario.

Incluso los colores de la ropa tienen significado político en sus ojos. Cuando un gran grupo de alborotadores vestidos de negro se mueven en manada por las calles, las personas que llevan otros colores pueden verse en problemas, especialmente aquellos que van de blanco, el opuesto al negro, o azul, el color de las camisas de la policía.

En el Hong Kong de hoy, muchas personas se ven obligadas a guardar silencio. La gente es golpeada por las pandillas por expresar sus opiniones; estudiantes y maestros de escuela radicales presionan a los niños para que participen en manifestaciones ilegales; los hijos e hijas de los agentes policiales son intimidados con su información personal publicada en línea.

¿No se enteró de esta historia? La experiencia de Gu revela el por qué.

Mientras filmaba el ataque de la pandilla, junto a él había docenas de cámaras más. Pero algunos medios de comunicación occidentales y locales "hicieron la vista gorda", como lo hicieron con muchas otras golpizas en las que las víctimas estaban en clara desventaja, y optaron por presentarlas como "roces entre personas con diferentes opiniones".

Una de las condiciones previas para que la libertad y la democracia florezcan es la libertad de no tener miedo.

Los agitadores les han quitado esa libertad a los demás habitantes hongkoneses. Y al hacerlo, han demostrado cuál es la verdadera amenaza a la democracia y la libertad en Hong Kong.

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