NUEVA YORK, 2 oct (Xinhua) -- Los aranceles del gobierno de los Estados Unidos y las represalias resultantes han infligido sufrimientos a miles de agricultores, trabajadores, empresas y consumidores estadounidenses, y esto no se termina aquí, expresaron varios economistas estadounidenses.
La disputa comercial, que se agravó en septiembre con la entrada en vigor de los aranceles unilaterales de Estados Unidos sobre productos importados desde China por un valor adicional de 200.000 millones de dólares, está plagada de consecuencias imprevistas y estratégicas a largo plazo para la economía de los Estados Unidos, advirtieron.
A medida que los aranceles comienzan a hacer que China se encarezca, algunas compañías están luchando por replantearse sus cadenas de suministro para encontrar un lugar más barato donde colocar sus fábricas.
Sin embargo, esta tarea no es fácil ya que "las cadenas de suministro son construidas por empresas con gran cuidado y un análisis sustancial", dijo Robert Sicina, profesor de la Escuela de Negocios Kogod School de la Universidad Americana de Washington.
"Interrumpirlos puede generar un impacto negativo en la confianza que las empresas tienen en EEUU, ya que creen en sus políticas coherentes", afirmó Sicina a Xinhua en una entrevista.
"Sin políticas coherentes, las empresas moverán sus cadenas de suministro fuera de EEUU, no se quedarán. Este es solo un ejemplo de las consecuencias inesperadas de las medidas del presidente Trump", advirtió Sicina, quien tiene 30 años de experiencia en cargos ejecutivos en grandes bancos y diferentes empresas.
"La cadena de suministro siempre se moverá hacia donde la economía está mejor", dijo, y agregó que "la economía está inconteniblemente a favor de China".
Otra consecuencia importante inesperada y a largo plazo, dijo Sicina, es que "la inversión extranjera en los Estados Unidos también se verá afectada debido a las tarifas impuestas".
Según el profesor, cuando los fondos ingresan a los Estados Unidos, los inversionistas extranjeros deben considerar sus políticas comerciales, ya que las tarifas adicionales afectarán su capacidad de importación de materias primas y exportación de sus productos.
"La guerra comercial de Trump tiene por objetivo frenar la inversión extranjera en el futuro, porque los inversores no tendrán confianza en que EEUU cumplirá con las reglas de comerico justo, ya que ahora se encuentra rompiéndolas con la expectativa de lograr un mejor acuerdo con China", dijo.
Según los datos de la Oficina de Análisis Económicos de EEUU publicados en julio, la inversión extranjera directa neta se redujo a 51.300 millones de dólares en el primer trimestre, una caída del 37 por ciento respecto al mismo trimestre de 2017 y una disminución del 65 respecto del primer trimestre de 2016.
La caída en las inversiones extranjeras es "el resultado de un declive general de los Estados Unidos como punto de atracción para negocios a largo plazo", justificó el presidente del Instituto de Economía Internacional Adam Posen, en un artículo publicado el 23 de julio en la revista Asuntos Exteriores.
"Este año, la inversión interna de las corporaciones multinacionales en Estados Unidos, tanto extranjeras como locales, cayó a casi cero, un temprano indicador del daño que generaron los conflictos comerciales liderados por la Administración Trump y sus arbitrarias intimidaciones a diferentes compañías y gobiernos", escribió Posen en un artículo titulado "De que manera Trump repele la inversión extranjera".
Esta tendencia de la inversión corporativa fuera de Estados Unidos debilitará el crecimiento de los ingresos a largo plazo, reducirá el número de trabajos bien pagos disponibles, y exacerbará el cambio en torno al comercio global fuera de Estados Unidos, concluyó Posen.