ESPECIAL: Con el bebé a la escuela, la historia de Brenda Tadeo

Spanish.xinhuanet.com   2018-03-09 10:20:10

Por Carina López

MEXICO, 8 mar (Xinhua) -- Cada día, Brenda Tadeo, una joven mexicana de 17 años, lleva a su hija de 18 meses a la escuela donde estudia el bachillerato con el sueño de ingresar a la universidad y convertirse en una profesional.

"He tenido días difíciles, algunos de mis compañeros no me dirigen la palabra y yo siento que les molesta que lleve a mi hija. También hay maestros que me dicen cosas hirientes como que la escuela no es una guardería, por ejemplo", explica a Xinhua este jueves en ocasión del Día Internacional de la Mujer.

La joven madre trabaja por las mañanas elaborando dulces tradicionales mexicanos y, por la tarde, acude a la escuela en compañía de su inseparable Alisandra.

"Al llegar a casa, le doy de cenar, la baño y trato de dormirla y, ya que llega la noche, me pongo a hacer mis tareas para aprovechar el tiempo", cuenta.

Desde que era niña, Brenda ha tenido miedo de no terminar sus estudios. La escuela siempre ha tenido un lugar privilegiado en su vida, aunque acepta que fue muy irresponsable traer a un bebé al mundo sin tener nada que ofrecerle.

"Todo pasó muy rápido, conocí al padre de mi hija por medio de una amiga, dejé la escuela al salir embarazada, viví con él sólo tres meses y luego decidí regresar a mi casa, con mi madre, para continuar mis estudios", recuerda.

Afortunadamente, "siempre he tenido el apoyo de mi madre, quien me acompañó a la escuela a exponer mi caso y a pedirle permiso a la directora para que me permitiera llevar a las clases a mi pequeña".

La directora del plantel accedió a la petición y, desde que Alisandra tenía dos meses, comenzó a ir a la escuela en la que su madre forja su futuro día a día.

La madre de Brenda no puede ayudar a cuidar a la menor debido a que también está estudiando, por lo que Alisandra se ha convertido en una alumna más del Colegio de Bachilleres del Estado de México número 7 en Tepalcingo, en el estado central de Morelos.

"Algunos se sienten incómodos con la presencia de mi bebé, pero mis amigas me han apoyado en todo y me ayudan a entretenerla cuando se pone inquieta", relata.

Su materia favorita, dice, son las Matemáticas y le gustaría estudiar "algo relacionado con las Ciencias, tal vez Medicina o Criminología".

Por sus buenas calificaciones, ha obtenido una beca estatal con la que puede solventar sus estudios y, con ayuda de su madre y su salario, logra alimentar y vestir a Alisandra.

"Yo les diría a todas las mujeres que se encuentran en una situación difícil como yo que, en lugar de quedarse sentadas o esperar a que un hombre las mantenga, se imaginen lo que quieren ser y luchen por conseguirlo, aunque esto les cueste años", expresa.

Su sueño más grande es ejercer la carrera que estudie, dar un buen ejemplo a su hija y que ella se sienta orgullosa de la persona en la que se convirtió su madre.

"Como mujeres, tenemos todas las herramientas necesarias, no hay barreras para nada. Si lo crees, todo es posible", resalta.

La joven dice tener muy claro que el estudio la salvará de la pobreza, de la ignorancia y de la discriminación, por lo que afirma que nunca dejará de prepararse para hacer frente a los problemas que se presenten a lo largo de su vida.

En México, 77 embarazos por cada mil son de niñas y adolescentes, lo que ubica al país en el primer lugar de incidencia entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Niños y Niñas (ENIM).

En el país, se registran cerca de 400 mil nacimientos de bebés entre mujeres de 19 años o menos, y de éstos, unos 10.280 se dieron entre niñas de 10 a 14 años el año pasado.

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ESPECIAL: Con el bebé a la escuela, la historia de Brenda Tadeo

Spanish.xinhuanet.com 2018-03-09 10:20:10

Por Carina López

MEXICO, 8 mar (Xinhua) -- Cada día, Brenda Tadeo, una joven mexicana de 17 años, lleva a su hija de 18 meses a la escuela donde estudia el bachillerato con el sueño de ingresar a la universidad y convertirse en una profesional.

"He tenido días difíciles, algunos de mis compañeros no me dirigen la palabra y yo siento que les molesta que lleve a mi hija. También hay maestros que me dicen cosas hirientes como que la escuela no es una guardería, por ejemplo", explica a Xinhua este jueves en ocasión del Día Internacional de la Mujer.

La joven madre trabaja por las mañanas elaborando dulces tradicionales mexicanos y, por la tarde, acude a la escuela en compañía de su inseparable Alisandra.

"Al llegar a casa, le doy de cenar, la baño y trato de dormirla y, ya que llega la noche, me pongo a hacer mis tareas para aprovechar el tiempo", cuenta.

Desde que era niña, Brenda ha tenido miedo de no terminar sus estudios. La escuela siempre ha tenido un lugar privilegiado en su vida, aunque acepta que fue muy irresponsable traer a un bebé al mundo sin tener nada que ofrecerle.

"Todo pasó muy rápido, conocí al padre de mi hija por medio de una amiga, dejé la escuela al salir embarazada, viví con él sólo tres meses y luego decidí regresar a mi casa, con mi madre, para continuar mis estudios", recuerda.

Afortunadamente, "siempre he tenido el apoyo de mi madre, quien me acompañó a la escuela a exponer mi caso y a pedirle permiso a la directora para que me permitiera llevar a las clases a mi pequeña".

La directora del plantel accedió a la petición y, desde que Alisandra tenía dos meses, comenzó a ir a la escuela en la que su madre forja su futuro día a día.

La madre de Brenda no puede ayudar a cuidar a la menor debido a que también está estudiando, por lo que Alisandra se ha convertido en una alumna más del Colegio de Bachilleres del Estado de México número 7 en Tepalcingo, en el estado central de Morelos.

"Algunos se sienten incómodos con la presencia de mi bebé, pero mis amigas me han apoyado en todo y me ayudan a entretenerla cuando se pone inquieta", relata.

Su materia favorita, dice, son las Matemáticas y le gustaría estudiar "algo relacionado con las Ciencias, tal vez Medicina o Criminología".

Por sus buenas calificaciones, ha obtenido una beca estatal con la que puede solventar sus estudios y, con ayuda de su madre y su salario, logra alimentar y vestir a Alisandra.

"Yo les diría a todas las mujeres que se encuentran en una situación difícil como yo que, en lugar de quedarse sentadas o esperar a que un hombre las mantenga, se imaginen lo que quieren ser y luchen por conseguirlo, aunque esto les cueste años", expresa.

Su sueño más grande es ejercer la carrera que estudie, dar un buen ejemplo a su hija y que ella se sienta orgullosa de la persona en la que se convirtió su madre.

"Como mujeres, tenemos todas las herramientas necesarias, no hay barreras para nada. Si lo crees, todo es posible", resalta.

La joven dice tener muy claro que el estudio la salvará de la pobreza, de la ignorancia y de la discriminación, por lo que afirma que nunca dejará de prepararse para hacer frente a los problemas que se presenten a lo largo de su vida.

En México, 77 embarazos por cada mil son de niñas y adolescentes, lo que ubica al país en el primer lugar de incidencia entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Niños y Niñas (ENIM).

En el país, se registran cerca de 400 mil nacimientos de bebés entre mujeres de 19 años o menos, y de éstos, unos 10.280 se dieron entre niñas de 10 a 14 años el año pasado.

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